Cada 30 de marzo, desde 1988, se conmemora el Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar. Desde la COMJIB queremos promover el reconocimiento del valor del trabajo en el hogar y reivindicar los derechos de quienes lo realizan, en su mayoría mujeres.

El trabajo doméstico no remunerado y remunerado es central para la “sostenibilidad de la vida humana”. Sin embargo, las trabajadoras del hogar son las más afectadas por la crisis causada por la pandemia del COVID-19. Según estimaciones de la OIT, el 70,4% de las trabajadoras domésticas se vieron afectadas por las medidas de la cuarentena, por disminución de la actividad económica, desempleo, reducción de las horas o pérdidas de salarios.

En América Latina y el Caribe, parte importante de la desigualdad se sostiene en base al mercado laboral segmentado que discrimina a las mujeres por ser responsables de los cuidados. El empleo doméstico es una de las pocas alternativas de empleo precario a la que pueden optar las mujeres que no han podido avanzar en la educación o no han tenido acceso a formación profesional.

Según datos de CEPAL y OIT, se estima que entre 11 y 18 millones de personas en América Latina se dedican al trabajo doméstico remunerado, de las cuales el 93% son mujeres. El trabajo doméstico supone en promedio entre el 10,5%, y el 14,3%, del empleo de las mujeres en la región. Más del 77,5% de las mujeres empleadas en el sector del trabajo doméstico lo hacen en condiciones de trabajo que no se encuentran reguladas por un marco legal. A nivel subregional, los datos de 2018 para el Caribe marcan una informalidad muy alta en varios países (superior al 90%), que se reproduce también en Centroamérica (97,6%), y le siguen los países andinos (81,9%) y el Cono Sur (63%). Lo que significa que una parte importante de la población activa, especialmente de las mujeres, lo hace en condiciones precarias y sin acceso a la protección social.

Entre los países de la región con mayores niveles de formalización del empleo se encuentra Uruguay con cerca del 70% de afiliación a sistemas de pensiones. Por el contrario, entre los países con cobertura más baja (inferior al 10%) se encuentran Bolivia, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay y Perú. 

En Europa el 57,3% de las trabajadoras cuenta con las máximas coberturas. España aprobó en el 2022 una medida histórica, el derecho al subsidio por desempleo a las trabajadoras del hogar. España cuenta con 747.000 trabajadoras del hogar, lo que supone un 4% del total del empleo, y muy de cerca le sigue Portugal, con un 3,4%.

Otro de los motivos por los que desde la COMJIB reivindicamos esta fecha es la falta de información que las propias trabajadoras del hogar tienen sobre sus derechos, los cuales aparecen en el Convenio de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) ratificado por 36 países en el mundo (de los cuales 16 son miembros de la COMJIB) en el que se establecen pautas para que los Estados garanticen derechos y protección social para las personas trabajadoras domésticas. Entre otras medidas, el Convenio establece que todas las trabajadoras domésticas tienen derecho a un entorno de trabajo seguro y saludable.

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